Empresas

El arte y los desguaces

otrosdesguaces

Menudo tema hemos elegido para este post, ¿cierto? Pero en realidad, si lo pensamos fríamente, hay muchísimas conexiones entre estas dos cuestiones que vamos a intentar dirimir. Además, el propio esfuerzo que vamos a invertir para contarte todo esto puede ser considerado, en parte, como una performance. Piénsalo…

El primer ejemplo que queremos ponerte tiene mucho que ver con la primera parte del siglo XXI. En efecto, tras el desánimo de los europeos por la crueldad de la I Guerra Mundial, tras el descrédito de los futuristas y de aquellos que defendían el conflicto armado, surgió la revolución artística del anti-arte. Una crisis como la que desencadenó la I Guerra Mundial hizo que artistas como Duchamp se pusieran manos a la hora y decidieran desmaterializar la figuración heredada del Renacimiento. Nació así el final de la Vanguardia,  con  el Dadaísmo como bandera y con el asesinato del arte como excusa para revolucionarlo todo. Pues bien, hoy en día todo usuario que tiene un coche y no sabe qué hacer cuando llega una avería ha asumido el antirepuesto, esto es,  la posibilidad de adquirir algo de segunda mano que, no obstante, funciona y que es resolutivo. Una crisis, esta vez económica, nos ha hecho entender que las cosas tienen que verse con menos dramatismo del que aplicamos a la vida diaria. E igual que los dadaístas, hemos ido más allá y hemos desmaterializado el mundo del motor.

Vale, segunda cuestión, y esta vez nos vamos a 1863. Ese año Edouard Manet expuso El almuerzo en la hierba… Y la lió. El academicismo francés repudió un cuadro que entendía escandaloso y su autor, lejos de amilanarse, puso en marcha un salón no oficial que llamó de los rechazados. Pues bien, en el tema de los desguaces ha ocurrido algo parecido: frente a la oficialidad de los desguaces presenciales han ido surgiendo sitios como desguaces.eu que aportan un montón de soluciones y que para algunos están fuera de lo normal. Y lo mejor es que cuando uno los conoce ocurre como con la pintura de Manet: no podemos dejar de amarla.

Vale, para terminar vamos a comentar un último e inquietante parecido: sin el arte no podemos vivir, al igual que sin nuestro coche. Así que ser práctico es lo mejor, y tener claro qué es lo que necesitamos y lo que nos gusta, mejor aún. Que podamos comprar algo a buen precio es lo mismo que el que podamos admirar La fábula de Aracne de Velázquez; que tengamos clara la existencia de un recambio usado es lo mismo que el que tengamos claro que en el museo de Bargello de Florencia tenemos una maravilla, en forma de escultura de bronce, llamada David, hecha por Donatello, que está ahí para que la disfrutemos.

¿A que hay un montón de parecidos?

Related Posts